jueves, 14 de agosto de 2008

sin palabras

Hace unos años empecé con una suplencia en un Liceo en un tercer año en la materia educación cívica. Antes de presentarme se acercaron muchos colegas y preceptores que trabajan en otra escuela conmigo para manifestarme (y prevenirme) que “es un curso numeroso”,“los chicos son bravos”, “empezá pisando fuerte”,”no dejes espacios vacíos porque hablan y se distraen con facilidad, no dejes que te amilanen y te pasen por arriba…”, etc. Ante tal descripción el desafío me fascinó y pensé con que grupo-clase me encontraría y si era pertinente tomar en cuenta estos indicadores y recomendaciones dadas, sin duda , desde la buena fe de mis compañeros.

No sé si estoy sorprendido, indignado, indiferente; seguramente, me divertí y bastante leyendo un registro de este señor (por mantener el registro). Lo que sí, no puedo menos que “leerlo” desde la perspectiva de alumno, de haber sido -lamentablemente- su alumno. Lo leo y me van cerrando algunas cosas que antes me parecían inexplicables desde la perspectiva de persona (puede ser mucho para mí ese rótulo, pero, aunque sea en el escalón más bajo, sigo por encima). A ver:

“los chicos son bravos”: realmente no entiendo lo que esto significa, los chicos son chicos. Lo que puedo llegar a interpretar es que este tipo de comentarios son hechos por gente que ya está lo suficientemente alejada (generacionalmente hablando) del otro. Gente que ya no maneja los mismos códigos que el otro y que, en tanto que hay “otro”, se le teme, entonces: “empezá pisando fuerte” (¿qué frase más fea, no? ¿Qué son, gallinas?... en fin). “empezá pisando fuerte”, ¿pisando cabezas? “empezá pisando fuerte”, mejor que te tengan miedo y ”no dejes espacios vacíos porque hablan y se distraen con facilidad, no dejes que te amilanen y te pasen por arriba…”. Ojo, que si hablan pueden estar en desacuerdo, otras voces son peligrosas...

El jueves empezó la suplencia y antes de entrar la preceptora hizo poner de pié a los alumnos para saludar, había mucho bullicio y esperé el silencio para llevar a cabo esta tarea. Algunos ni se paraban, otros hablaban entre sí, entonces sentencié que cuando estuvieran parados y en silencio, los saludaría. Situación que se logró.

¿Quién se puede laurear de haber hecho parar a los alumnos, en perfecto silencio, para saludar? Ok, supongamos que no se vanagloria de eso, pero es relevante, ¿no? Es digno de poner en un registro.

A continuación empecé con el tema de la clase que era salud, con una exposición dialogada y confeccionando un cuadro sinóptico en el pizarrón, pero seguían dialogando y la participación era desordenada, por lo tanto suspendí la explicación y les propuse que levantaran la mano para participar y no hablaran entre ellos, porque lo que ocurriría es que la explicación no tendría sentido y por lo tanto cambiaríamos la dinámica de la clase.

El aviso de cambiar la “dinámica” es más un aviso patente de que no sirve. Era obvio, estaban interrumpiendo otra clase magistral... ¡esos revoltosos chicos de quince años no se daban cuenta de lo que se perdían! Por otro lado, conozco esas “exposiciones dialogadas” y me parece que hay un error de prefijo: “imposiciones monologadas” se ajusta más a lo que conozco yo.

Algunos levantaban la mano y otros seguían hablando entre sí, ante lo cual sentencié que ante dos interrupciones más suspendería la explicación y cambiaríamos la organización de la clase. Situación que ocurrió, ante lo cual dicté un trabajo práctico sobre el tema que estaba desarrollando y les propuse seguir con otro tema (el que se estaba tratando lo investigarían ellos para el próximo encuentro), que si se repetía el hecho, interrumpiría y cambiaríamos nuevamente la actividad de la clase.

El que avisa no es traidor. O al menos eso dicen, aunque también dicen que siempre hay una excepción que confirma la regla.

La clase siguió correctamente, pero algunos hablaban y yo los miraba de forma seria (y creo, sinceramente amenazante), ante lo cual un alumno (uno de los más ruidosos y desafiantes, que cuando firmaba el libro la preceptora me dijo que tuviera cuidado con él, que era uno de los más pesaditos) levantó la mano y me pidió hacer un comentario que nada tenía que ver con el tema salud y fue el siguiente: “profesor ud. necesita demostrar con estas actitudes demostrar su autoridad ante nosotros”. En la inmediatez de la clase (paradigma ecológico) respondí: “No hay nada que demostrar, yo tengo una autoridad que emana de un poder que me otorga ser profesor y que implica con uds. una relación desigual y asimétrica, ya que no ocupamos el mismo lugar ya que yo estoy aquí para enseñarles y uds. para aprender…” Ante tal respuesta el alumno respondió que era sólo para saber , pregunté a todos si quedaba claro mi planteo y entonces continuamos con la clase.

¿“Correctamente”? ¿hay una forma correcta de clase? No lo sabía. ¿qué significa que una clase siga “correctamente”?

¿Cómo se puede tener cuidado de un alumno? “es pesadito”: ¿qué significa eso, que es “rellenito”? lo que sí es, es un tipo bastante despierto que pescó la onda de una y no solo eso, te las cantó sin pelos en la lengua, hoyo en uno. Ese discurso lo escuche, creo, mil veces: esa cantinela formada de pedantería y palabras difíciles para demostrar la relación asimétrica: “no soy como uds; Yo, el poseedor de la llave maestra de su futuro, vengo a entregarles la salvación empacada en un discurso soberbio y unidireccionado y uds, último escalón de la cadena evolutiva -por debajo de los primates- están aquí para ver si pueden salir de ese estado de ignorancia supina en el que se regodean como cerdos en el chiquero, a través de mis clases magistrales; ¿queda claro mi planteo?”

El resto se los ahorro, no tiene sentido. Las reflexiones son como cascotazos a un barril: al pedo. Al pedo porque no pasan de una oportunidad de decir “miren todo lo que lei”, “hice un postitulo en la conch%#@&<”, etc.

Lo que no se pregunta es si tiene la autoridad moral para pararse enfrente de una clase, para educar (el significado que eso tenga). Y, como alumno, puedo decir sin miedo a equivocarme: no la tiene.

Escribió: Agustín. Adhiero.

4 comentarios:

B3L3NI@ dijo...

Qué asco de persona, qué asco de docente, qué asco de redacción...
¿Estaría hablando cuando le enseñaron a escribir a él?

Ursuburgo dijo...

no,lo mejor: "Sentencié"...
eso te lo dice todo...pero quiero poner mi granito de arena: no sos un profesor, sus un pelotudo.
¿sabra este...este...éste, que tres cuaartas partes de sus (ex)alumnos, y me incluyo, quieren el titulo en la mano para poder romperle la cara? (con este tipo de cosas es dificil aguantarse)...
en fin, para quien lo quiera ver todo y no solo "un recorte arbitrario para denigrarlo" vayan a
http://caie-jvg-narrativa.blogspot.com/2008/02/quin-me-autoriza-por-mariano-conterjnic.html
el solito lo hace...

Laura Blanes dijo...

a mí también me quedó repicando esa palabrita... "sentencié" ... sobre toda su repetición...

sentencié sentencié amenazante sentencié

ufff

B3L3NI@ dijo...

... y "Paradigma ecológico": " ´paradigma´ es una palabra que utilizan los idiotas para parecer interesantes", de algún capítulo de los simpsons...
... ¿ecológico? ...supongo que será alguno de esos conceptos que le encanta repetir... ¡Cuántas veces tuve que escuchar en un año “No hay nada que demostrar, yo tengo una autoridad que emana de un poder que me otorga ser profesor y que implica con uds. una relación desigual y asimétrica, ya que no ocupamos el mismo lugar ya que yo estoy aquí para enseñarles y uds. para aprender…”! Tantas, como para saber que, efectivamente, no era así.
... "sentencié", Laura, sí, es horrible, pero no sé hasta qué punto no cambia esa palabra porque no conoce otra.